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8 de febrero de 2011

SE BUSCA TÍTULO PARA RELATO BREVE

Buenas noches.
Uno de los regalos de Navidad, que he recibido hace poco, ha sido un curso por internet de escritura, un curso de relato breve. Fue una sorpresa mayúscula.
Estoy un poco agobiada, porque no tengo tiempo de nada, y hasta se me ha olvidado comentarlo con mis mejores amigas. ¡Si es que no sé qué pasa! Las horas, los días pasan tan deprisa, que me dejo cosas en el camino... O soy yo, que ando muy acelerada, y no tengo ese momento de calma que necesito, y veo pasar la vida muy rápida, muy rápida, y se me escapa...

A lo que íbamos.
He escrito un relato breve, muy breve, tan breve que más que un relato es una descripción de un "cuadro", según el profesor. Dice que he escrito "un cuadro". Nunca lo había escuchado, escribir un cuadro. A mí me suena muy bien.
Dice que he sintetizado muy bien la historia con muy pocas palabras.
Una de las sugerencias que me ha hecho ha sido cambiar el título, que por cierto era muy malo.
Se me ocurre que podía pediros opciones de título para este relato.
¿os gustará participar de este proyecto?
Me gustaría mucho saber vuestra opinión, y así mejorar en próximos relatos.
Gracias.

Yo lo titulé (fatal, lo sé.. ¡qué le vamos a hacer!) PREGUNTA Y RESPUESTAS, O NO. (no te rías, ¿vale?).

Ahí va el relato:

      La luz entraba tímidamente por la ventana, pero el salón seguía muy frío.
      El gato dormía sobre el cojín azul del sofá, y en la otra punta estabas tú, con la cabeza entre las manos.
      El silencio hace tiempo que se instaló en nuestra casa y en nuestras vidas.
      Carraspeé, y pregunté directamente:

      –¿Me amas?

      El gato levantó las orejas y nos miró a los dos, quizá sorprendido de oír voces tan temprano.
      –¿Me amas? –pregunté de nuevo.
     
      El silencio se hizo eterno. Comenzaste a hablar, y te fuiste por los cerros de Úbeda.


                                FIN.

Así es que espero vuestras aportaciones. Me serían de gran ayuda.
A ver si entre todos y todas encontramos un título guay, un título que se recuerde.

28 de enero de 2010

EL ÚLTIMO BAILE

Primer ejercicio de un curso de escritura que estoy realizando on-line.
Me cuesta mucho trabajo enfrentarme a un folio en blanco, y crear una historia, con la estructura de un buen relato: planteamiento, nudo y desenlace.
Es difícil para mí hilvanar bien todos los detalles, conseguir un título original, que resuma todo lo que se quiere decir, y desarrollar una historia que enganche al lector.
El primer ejercicio es "Las palabras como germen de la escritura". A raíz de una greguería, había que escribir una historia.
La inspiración no llega cuando se le busca. La mía anda perdida entre cazuelas, tardes de teatro con los niños, papeles, quehaceres de la vida diaria, etc... etc...
A ver si con estos ejercicios me reencuentro con ella y volvemos a trabajar juntas.
Para esta ocasión -ya que me resultaba más fácil- mi historia está basada en "hechos reales", como los grandes bestseller.
¡Y qué mejor que transformar los sentimientos en palabras!

EL ÚLTIMO BAILE

"Catorce años tenía cuando te conocí.
Me acerqué a la papelería que nos recomendaron en el Instituto para comprar los libros de 1º de Bachillerato. Estaba abarrotada de chavales y mayores, esperando su turno para comprar el material.
Allí estabas tú, en la puerta, atento a cualquier movimiento sospechoso, por órdenes de tus jefes. Allí estabas tú, con esos grandes ojos azules, el cabello rubio y sedoso, que caía sobre la frente en un flequillo juguetón. Esa mirada tuya, clara y transparente me encandiló.
Se me cayó algo al suelo, y al levantar la mirada, tus ojos y los míos se encontraron. Tu aliento rozó mi aliento y tus manos me ayudaron a incorporarme del todo, suave pero con firmeza.
No pude apartar la mirada ni un instante. Me quedé clavada, sin saber qué hacer. En ese mismo momento supe que me enamoré de tí.
Idas y venidas a la papelería, para comprar cualquier cosa: una goma de borrar, un sacapuntas, unos folios para mi archivador, una regla para clase de Tecnología, un libro para un regalo... Todo valía, si era para verte.
Tu sonrisa de dependiente amable, tu atención hacia una niña enamorada (sin que tú lo supieras) que te miraba de reojo y que se apuraba cuando le decías un piropo, se coló en mí, tan profundamente, que sólo estabas tú en mi pensamiento, día y noche. Tú eras el protagonista de mis sueños que acababan con final feliz.
Todos los papeles con los que envolvías el material, los guardaba, como un tesoro, en un cajón, junto a mis cosas más queridas, haciéndose compañía. En ellos estaba impreso tu perfume, tus huellas... Si al darme lo que te pedía rozabas mi mano, ésta no se lavaba hasta el día siguiente, y así me quedaba con tu olor, y podía soñar que me besabas y que me acariciabas.
Cuando te enteraste que era mi cumpleaños, mi quince cumpleaños, me diste dos besos en la misma mejilla, dos besos muy educados. Me sonrojé, y aquella noche apoyé la mejilla sobre mi almohada, y ahí me quedé, apretando fuertemente, para retener esos besos, para que no escaparan.
Este amor adolescente fue creciendo. Primero, un amor discreto y silencioso, y más tarde, un secreto a voces, conocido ya por mis amigas y mi familia.
Poco a poco fuimos haciéndonos amigos. Charlaba más rato contigo, me preguntabas por mis amigas, te interesabas por mis estudios, por mis gustos, etc...
Mis amigas y yo fuimos conociendo a tu pandilla, y quedábamos de vez en cuando.

Una tarde, recién empezado el otoño, en el mes de las castañas, el mes de la siembra, nos invitaste a una fiesta, un guateque. Asistí emocionada con mi mejor traje: un pantalón vaquero de campana, una blusa celeste del color de tus ojos, y un pañuelo en la cabeza a juego.
Todos bailaban al  son de aquella música disco, y de aquellas baladas. Todos menos tú y yo, ¡Y mira que lo deseaba con todas mis fuerzas!
En mitad de la fiesta tu primo me comentó que tenías novia desde que erais pequeños, y que se había quedado embarazada. Teníais que casaros.

Mi maravilloso mundo construido a partir de una mirada, a partir de una ilusión, se hundió. Caí en el peor de los abismos.
Los bocadillos de chopped se acabaron, la música calló y las luces se apagaron.
La fiesta llegó a su fin, y yo estaba muy, muy triste. Enmudecí.
Entonces, viendo mi cara desencajada, y mis lágrimas a punto de salir disparadas, encendiste la bombilla destartalada de aquel garaje, y pusiste un último disco. Me pediste que bailara contigo aquella canción y rodeaste mi cintura con tus brazos.
Yo te abracé como si fuera la última vez. No quería soltarte. Mi cabeza reclinada sobre tus hombros, y las lágrimas resbalando por mis mejillas, mientras sonaba "No te vayas" de Sandro Giacobbe; y en silencio, sin que mi voz se escuchara, con los ojos cerrados para retener mejor ese momento, hacía la canción mía:

♫ “Te miro y te pienso lejana, presiento el adiós de tus manos, la luz que refleja tu cara, amor no te vayas….♫♫

- No te vayas... no te vayas-, querían decir mis labios.
- No te vayas, no me dejes, una canción más, una última canción.

Tuve que olvidarte, poco a poco, como cuando comencé a enamorarme, pero con menos ilusión y en menos tiempo. Ya nada podía hacer.
Y yo, emulando a la heroína Mariana Pineda, que bordaba la bandera de la libertad, pasaba mis tardes en casa, cosiendo para olvidar.
Fui sacando del cajón aquellos papeles doblados, con el nombre y la dirección de la papelería, y con ellos me fabriqué mi vestido, mi disfraz, mi escudo.

Lágrima tras lágrima, punzada tras punzada, dolor tras dolor...
Las lágrimas son los hilos con los que tejo mi traje de amor.

Han pasado muchos años ya de aquel último baile. La niña enamorada se hizo mujer. Y la moda cambia, y el traje está guardado en mi armario, en el cajón de los recuerdos."

                                                                           Málaga, 20 de enero de 2010
NOTA: EL BAILE. "NO TE VAYAS" DE SANDRO GIACOBBE
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greguería: género literario creado por Ramón Gómez de la Serna,  que consiste en una imagen en prosa y que presenta una metáfora parcial y sorprendente de algún aspecto de la realidad. Las greguerías están basadas en la comparación, la paradoja y la hipérbole.

P.D. El profesor ha comentado que el texto tiene buen ritmo, que parece una canción con una melodía sencilla y atractiva. Le gustan mucho los detalles, como cuando hablo de "una goma de borrar", de "un sacapuntas", etc., porque dice que estos detalles hacen que lo contado sea muy visible y llegue al lector, porque así se puede ver, e incluso palpar, y meterse en el espacio mágico de la ficción. En cuanto a la estructura, un notable.