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6 de marzo de 2010

¿QUÉ SON LAS LUMBRES DE SAN ANTÓN? -Jaén-

El 17 de enero, es el día de San Antonio Abad, protector del fuego y de los animales, y siguiendo las tradiciones arraigadas en Occidente, y como fruto de querer conciliar distintas creencias religiosas, en Jaén se celebran las famosas "Lumbres de San Antón". En ellas podemos reconocer los ancestrales ritos paganos de las hogueras que ahuyentaban los malos espíritus del ganado y de los animales domésticos, evitándoles enfermedades y plagas. En ellas se dan los melenchones (canciones populares con un tono humorístico y sarcástico), bailes y cantos en corros.

Y esto es lo que escribí, sobre estas fiestas, en 1983.

¿Qué son las lumbres de San Antón?
"Es una de las tradiciones más bonitas y divertidas de mi ciudad. Yo incluso pensaría que es una gran reunión de amistad, de vecindad, donde todos ponen algo de su parte para que la fiesta se convierta en algo especial y único.
Los preparativos de esta gran fiesta comienza unos dias antes, cuando los niños y niñas  trabajan mucho buscando ramas secas, hojas de olivos, y troncos finos. Los adultos traen muebles viejos, y sillas de anea.
Incluso hay peleíllas entre los chicos de otros barrios.
- ¡A ver quién hace el montón más grande!
- ¡Y tú, no cojas ramas, que te he visto!

La gente mayor busca dinero para la merienda, para el vino, la sangría, las rosetas, la cerveza, etc. Y la gente joven, busca trapos, telas, y buscan ideas para fabricar el muñeco que más tarde quemarán.

Y llega la tarde tan ansiada.
Ya tienen todo preparado. En la plaza está el montón de hojas, y en lo alto, en un palo alto, hay un muñeco, hecho de ropa vieja y serrín; en esta ocasión es un personaje de una serie, que es muy malo, pero está muy gracioso. Le han puesto hasta un gorro.
Fuera, en la calle, ya están las mesas con los vasos, las fuentes de rosetas, platillos, bebidas.
Los últimos detalles se están haciendo ya, la música ya está puesta.
Empieza a oscurecer, el fuego ya está encendido y el montón de hojas secas empieza a arder.
Hay alegría en los niños, que dan vueltas alrededor de la lumbre. Algunos no se están quietos, y corren a otros barrios para ver las otras lumbres.
- ¡Huy, ésta qué grande es!
Vuelven a la suya.
Las rosetas ya se han acabado. El fuego está en su punto más alto y la luz de la fogata ilumina el cielo azul oscuro, repleto de estrellas.
Los mocicos y las mocicas, se cogen de las manos, y hacen un coro alrededor de la lumbre. Se arriman y cantan cancioncillas populares, llamados melenchones, que son casi siempre picantillas, o relacionadas con la vida diaria, pero en tono jocoso.
La gente ya no chilla, contemplan el espectáculo.
Las bengalas y cohetes comienzan a saltar y el muñeco empieza a arder.
En estas fiestas se encuentran vecinos que no se ven diariamente, porque el trabajo y la casa se lo impide. Se ven los viejos amigos, se cuentan sus cosas.
La noche ha entrado ya de lleno, y la hoguera se está apagando. Sólo queda una pequeña lumbre.
Todos se retiran ya cansados, pero llenos de alegría, de optimismo para emprender un nuevo día. Éste ya ha terminado, y durante unas  horas se han olvidado de los problemas.
Sin embargo, los mocicos y mocicas que antes bailaban alrededor del fuego, siguen por allí. Ahora suenan otras músicas. Están bailando y bebiendo las últimas cervezas.
Las luces se apagan, sólo quedan los resquicios de la madera quemada.
Todo queda en silencio, y un olor a quemado impregna el aire.
No hay nadie. Un gato aparece, buscando comida, y pisa sobre las hojas, algunas aún queman. Maúlla sorprendido y se aleja asustado en la noche.