22 de febrero de 2010

MIS PROPIOS CUENTOS CLÁSICOS INFANTILES Y JUVENILES

Desde pequeña, nada más aprender a leer, ya me gustaba la lectura. Devoraba todos los tebeos que caían en mis manos, incluso más de una vez me pilló mi madre, después de tres horas intentando que arreglara mi armario, sentada en el suelo (con toda la ropa alrededor, desordenada) absorta leyendo algún tebeo que me había encontrado entre jerseys, leotardos y alguna que otra chuchería escondida.
Pero fue de los doce a los catorce, época que viví en Bilbao, cuando se afianzó más esa aficción por la lectura, y en aquella época leía tebeos y libros de la colección CLÁSICOS INFANTILES Y JUVENILES,
Un gran profesora que tuve en Bilbao, que se llama Begoña, descubrió en mí una facilidad para escribir, para imaginar situaciones, y me animó a escribir y a seguir leyendo esos tebeos que estaban prohibidos, por creer que era un género que no era importante para mi formación.
Llevada por esa imaginación, por los sueños, por la aventura y los juegos, también quise escribir mis propios cuentos, a imitación de los que leía. Intenté copiar el formato, la presentación, e incluso los títulos, aunque ¡claro!, tenía doce años. No se puede pedir mucho.
Junto con mi amiga Merche, inventábamos grandes o pequeñas aventuras, al menos eso nos parecía a nosotras.
Aquí dejo el principio de toda aquella locura.
Pinchad en la foto y lo veréis más grande

¡qué mal escrito está! Casi me da hasta vergüenza ponerlo aquí. Ni siquiera lo voy a copiar. Os dejo sólo con la foto, para que sea más llevadero y no se atragante tanto. .
Pero qué simpático encontrar, algo que escribí con tanta ilusión, con tanto cariño, con tanta energía. Quitándome horas de mis juegos de niña, soñando con ser escritora, y que mis cuentos se leyeran en todas partes.
Escribía cuando tenía ratos libres, entre las tareas de la casa y del colegio.
En Bilbao no teníamos familia, no teníamos amigos, así es que había muchas tardes y muchos fines de semana que estaba en casa, sin tener nada que hacer, nada más que pensar en las musarañas y en mis sueños de príncipes y princesas. Me gustaba "Sissi Emperatriz", así es que os podéis imaginar. Aunque también me gustaban las aventuras de "Los cinco", aunque esas historias eran más de mi hermana Trini.

Y nadie lo leyó, además de mi amiga y yo.
Sólo ahora, después de 35 años, si alguien se atreve, puede reirse un buen rato, si aguanta, claro.




Presentación de la colección. Porque iba a ser una colección, en toda regla.









*** LA TRIPLE BODA ***:

Esta historia es de dos hermanas que son perseguidas, por dos estudiantes, un poco atrevidos.
Betty era morena, tenía 18 años y sus ojos eran azules y hermosos como ninguna muchacha, y era simpática con todos. Alicia era rubia y tenía 17 años, y en sus labios había siempre una alegre expresión. Las dos eran atractivas.
Ellas acostumbraban pasear por el parque.
Una tarde de invierno, Betty y Alicia llegaron a clase como de costumbre y cuando terminaron se fueron directas al parque.
- Betty: Alicia, ¿te has dado cuenta cómo miraban Daniel y Juan? Y siempre hacia nosotras.
- Alicia: Sí, sí me he dado cuenta, y cada vez que nos miraban, nos guiñaban un ojo.
- Betty: ¡Anda y es verdad!
-Alicia: Pues claro que es verdad.

- Betty: ¡Qué verguenza!
- Alicia: ¿por qué te da verguenza?
- Betty: Porque todos se darán cuenta.
- Alicia: Y seguro que la profesora también.
- Betty: ¡Quién sabe!

Pincha en las imágenes, y verás con más detalle la letra que tenía, las páginas numeradas, las esquinas de las hojas amarillas por el paso del tiempo...
Continuará...

16 de febrero de 2010

COLECCIÓN HISTORIAS SELECCIÓN.Editorial Bruguera

Hace pocos años ví, con gran sorpresa,  que en los kioscos de prensa volvía a editarse una colección de libros infantiles y juveniles, que venían ilustrados, cuyos ejemplares me trajeron muy buenos recuerdos de mi infancia y adolescencia.
Litaratura y cómics juntos para fomentar la lectura en los más jóvenes. Quienes estaban acostumbrados a leer cómics, se encontraban con historias clásicas de la literatura. Quienes estaban acostumbrados a leer historias más serias, se encontraban con las viñetas, amenizando de esa forma la lectura. Fue una idea revolucionaria en su tiempo. Historias Selección fue una colección mítica.

 Gracias a esta colección me acerqué a los grandes clásicos de la literatura universal, de una forma amena y divertida, nada aburrida. Adaptaciones que venían adornadas con viñetas.
En mi biblioteca abundaban los títulos románticos, sobre todo los de Sissi,  pero también había sitio para Julio Verne.

La editorial Bruguera publicó entre los años 50 y 80 dicha colección. Libros en edición cartoné con sobrecubiertas, generalmente a todo color, aunque predominando el blanco de fondo y con papel grueso satinado.

Al principio salieron con 560 páginas aunque posteriormente se fue reduciendo el número de éstas hasta llegar a 200 páginas o incluso 180 a finales de los años setenta. Por cierto, este formato fue siempre el mismo a lo largo de la historia de toda la colección.

Sus páginas alternaban texto con historieta, con un total de 64 páginas de historietas (unas 250 ilustraciones) y el resto de texto (una página ilustrada, por 3 de texto).

Una característica curiosa de esta colección, es que en la parte correspondiente al lomo de esta sobrecubierta, aparte del título de la colección, obra y nombre de la editorial, también figuraban cuatro cuadros con los rostros de los personajes principales de aquel relato en concreto. En la parte inferior del lomo también se podía encontrar un dibujo, que a modo de icono representaba la serie a la que pertenecía ese tomo.

En el interior del tomo, y como una segunda tapa, en un papel más grueso, se encontraba una escena de la novela, sacada de una viñeta e imprimida a dos tintas en un principio, y posteriormente, a una sóla tinta. 

La colección se componía de 8 series:
- Serie CLÁSICOS JUVENILES -- Serie GRANDES AVENTURAS-- Serie HISTORIA Y BIOGRAFÍA-- Serie JULIO VERNE-- Serie LEYENDAS Y CUENTOS-- Serie MUJERCITAS-- Serie PUEBLOS Y PAÍSES-- Serie SISSI.


 A principios de los 70 se incorporan cuatro series más:- Serie CIENCIA FICCIÓN-- Serie EMILIO SALGARI- Serie KARL MAY-- Serie POLLYANNA


A finales de los 70 se incorporaron cuatro nuevas series:
- Serie HARDI BOYS-- Serie HEIDI-- Serie HÉROES-- Serie NANCY


Otros libros similares, también de Bruguera, pero de la colección Dalia.




¡Qué pena que con tantas mudanzas, muchos de mis libros, que con tanto cariño atesoraba -fruto de regalos de cumpleaños, de Reyes y otros- , se hayan perdido para siempre!
¡Qué buenos ratos me hacían pasar!
Ellos despertaron en mí el gusto por la lectura, y en algunas épocas, hasta por la escritura. Más adelante sabréis por qué digo esto.

9 de febrero de 2010

MIS QUINCE AÑOS


Camilo Sexto, entre otros artistas, en 1977, se escuchaba en mi casa. A mi hermana Ana Mari, tres años mayor que yo, le gustaba mucho. "Alguien", una de esas canciones que escuchábamos.

Quince años. ¡Quién los cumpliera! O no, porque desde entonces han pasado muchas cosas en mi vida que no quiero volver a pasar. Pero si se pudiera volver, y rehacer todo lo que se hizo mal; decir las palabras que nunca se dijeron a las personas que no hemos vuelto a ver, que se fueron sin decir adiós.
Pero sin rencores, sin traumas, se sigue adelante, y el recuerdo, que es lo más bonito que tenemos, siempre perdura. Y se aprende de él.
Y esos quice años, que de niñas queremos cumplir, como si al cumplirlos todo cambiara para mejor y se realizaran los sueños. ¡Qué sé yo!
¡Mis quince años!

Jaén, noviembre de 1977

          Llegó el día de mi cumpleaños. Quince años hace ya que vengo dando la lata al mundo. Primero, un bebé. Sólo sabía llorar. De la cuna al cuartito, y de allí a la cama.
Pequeña, delicada, sin apenas hablar. Graciosa como nunca, pero tan indefensa. Cuidada con cariño por una mujer maternal. Mi madre, como todas las madres, orgullo de mujer.

          Los años pasan. Comienzo a ir al colegio. Mis primeros uniformes. Un babi blanco manchado de chocolate. Trabajo de esfuerzo, y yo sin cambiar.

           Mi primera mala nota, no la recuerdo, pero es igual.
          Diabluras de niña, trastos rotos, perdidos todos en el recuerdo. Ya tengo diez años. ¿Qué es eso?

           Estoy en la casa, ya me mandan trabajar. ¿Qué hago? Me aburro al fregar, no me gusta planchar, odio el barrer, el coser y el limpiar. ¿Qué hago por fin? Hacerlo con malas ganas, pero lo hago al final.

           Mi mayor ilusión es ir a comprar. Me gusta salir, llevar en mis manos una pequeña cartera, y una bolsa llena de alimentos.  Me gusta ver a la gente. Elegir y encontrar. Me gustan los colores de las frutas, de las verduras. Me gusta la gente que cuenta lo que le pasa, y a la dependienta que le saluda efusivamente, esperando cobrar. Me gusta salir de la casa, ver la luz de la calle, los ruidos de los niños que pasan jugando, y sin que mi madre se entere, así me libro de fregar.

           Soy una niña normal, juego, canto, salto, todo a la par.
          
           Tengo amigas con quien pasear.

           ¡Un traslado! A otra ciudad. En esta etapa de mi vida empiezo a mudarme a varias ciudades. Empiezo a cambiar, poco a poco.

            Mis pensamientos cambian radicalmente. Ansío con desesperación cumplir los quince años. Creo que es una etapa bonita. Sueño, mis sueños, son míos. Sueño. ¿qué puedo hacer más?

             Por fin llegó el día decisivo: ¡15 años! ¿Es algo fabuloso?
            Desde que los cumplí nada excepcional me ha ocurrido. Todo lo contrario. Parece como si el destino cruel me hubiera castigado por pensar tanto en esta época.
            Por las mañanas, con el bullicio de la gente, cuando hablo o cuando estoy ocupada en algo, soy alegre, un poco loca de vez en cuando. Pero esto no ocurre cuando mi mente está ocupada en otro tiempo.

            Al llegar la noche, o cuando hay silencio, empiezo a recordar, mis sueños, aquellos que eran míos, sólo míos, y me siento triste.
           Mis pensamientos ya no se centran en hadas, ni en bellas princesas, ahora vuelan por otros vientos, más nostálgicos.

            No logro dormirme.
           Ahora sólo me queda pensar, con una pequeña ilusión, a cumplir los dieciséis.
 
__________________________________________________

4 de febrero de 2010

¡HOLA, MI NIÑO! (Carlos)


Jaén, 20 de febrero de 1986
¡Hola, mi niño!
Aún no me escuchas, sólo conoces de mí el ritmo de mi corazón, que te es ya tan familiar.
Pero creo que ya debes saber que te queremos, y no sólo yo, sino tu padre. Él, que está impaciente por tenerte cerca; él, que cada día piensa en tí, y te manda un beso; él, que pone la mano en mi viente, y el oído, para sentirte, y se queda asombrado, pero decepcionado después, al darse cuenta que son mis tripas las que oía; él, que se queda encantado cuando ve crecer mi barriga, porque sabe que es por tí.
La música que escucho es por tí, y para tí. Y te gusta, lo sé, porque descansas y te mueves cuando te emociona, y te siento.
Lo que leo es por tí y para tí. Y te gusta. Las poesías, las bellas palabras, sonoras palabras que te recito, como si me escucharas, que me escuchas, que lo sé, y te calmas, y te siento.
No sabemos si eres niño o niña, no sabemos cómo serás, y no sabemos qué vida te espera, pero te queremos como nunca hemos querido.
Mi mente está ocupada por tí, en todo momento te siento, y cada día estoy más contenta de ser tu madre.
Tengo que darte las gracias, de antemano, por haber germinado en mí, por hacerme sentir todo lo que estoy sintiendo, y porque vas a ser muy importante para nosotros.
¡Gracias!
_________________________________________________